Cerrar una casa en Sanxenxo después del verano no debería ser un gesto rápido de bajar persianas y dejar las llaves a alguien. En una vivienda de costa, lo que queda sin revisar en septiembre puede convertirse en humedad, olor a cerrado, pequeños daños, facturas inútiles o una urgencia justo cuando estás a cientos de kilómetros.
Esta checklist está pensada para propietarios de segunda residencia que viven fuera de Sanxenxo y quieren dejar la casa preparada, documentada y bajo control hasta la siguiente visita.
1. Agua, electricidad y consumos: dejar la casa segura sin apagar lo importante
Antes de cerrar temporada conviene revisar llaves de paso, termo, caldera, cuadro eléctrico, electrodomésticos, router, alarma y consumos mínimos. No todas las viviendas deben quedarse igual: una casa con alarma, domótica o deshumidificador necesita una configuración distinta a un apartamento sin sistemas activos.

- Cerrar o revisar llaves de agua según instalación.
- Comprobar que no hay goteos en baños, cocina, termo o exterior.
- Dejar identificados los diferenciales que deben permanecer activos.
- Vaciar nevera o dejarla abierta y limpia si se desconecta.
- Registrar lectura o estimación de consumos anómalos.
2. Humedad y ventilación: el gran enemigo silencioso en Rías Baixas
La humedad en una casa cerrada en la costa no siempre aparece como una mancha visible el primer día. A veces empieza con olor, condensación, textiles cargados o muebles pegados a paredes frías. Por eso el cierre de temporada debe incluir ventilación, separación de muebles, revisión de armarios y, cuando procede, deshumidificadores o absorbentes.
Si ya has tenido problemas de moho, conviene programar una visita periódica durante otoño e invierno. En Prado Home Management lo tratamos como mantenimiento preventivo, no como una urgencia estética.
3. Ventanas, persianas, toldos y exteriores
En Sanxenxo, un temporal puede convertir una persiana mal cerrada o un toldo olvidado en una avería cara. El cierre debe incluir una revisión visual de cierres, persianas, terrazas, sumideros, canalones accesibles, mobiliario exterior y puntos donde pueda entrar agua.

- Persianas bajadas de forma segura, sin forzar mecanismos.
- Toldos recogidos.
- Mobiliario exterior protegido o retirado.
- Sumideros y terrazas sin hojas ni objetos sueltos.
- Fotos del estado final de fachada, terraza o jardín si aplica.
4. Llaves, accesos y proveedores: nada de improvisar
Una segunda residencia no debería depender de una llave suelta sin registro. Antes de irte, conviene saber quién tiene acceso, dónde están las copias, qué proveedor puede entrar y bajo qué autorización. La custodia formal de llaves evita llamadas de emergencia, desplazamientos innecesarios y decisiones tomadas con prisa.
Si necesitas coordinar fontanero, electricista, cerrajero, limpieza, jardín o piscina, deja el criterio por escrito: qué se puede hacer sin aprobación, qué requiere presupuesto y cuál es el límite de urgencia.
5. Fotos finales: la diferencia entre “creo que quedó bien” y “está documentado”
La última visita de cierre debería terminar con fotos. No por desconfianza, sino por control. Un reporte fotográfico permite comprobar que la casa queda cerrada, ventilada, limpia, sin luces encendidas, sin objetos en terraza y con los puntos críticos revisados.
Ese histórico también ayuda si meses después aparece una incidencia: puedes comparar el antes y el después sin reconstruir todo por memoria o mensajes antiguos.
6. Cuándo conviene hacer un Estado Cero
Si es la primera vez que dejas la vivienda en manos de un servicio externo, lo mejor es empezar con un Estado Cero: fotos por estancia, revisión visual de riesgos, accesos, llaves, humedad, puntos técnicos básicos y prioridades de mantenimiento. A partir de ahí, cada visita tiene contexto.
Para viviendas que pasan meses cerradas, el plan suele encajar mejor dentro de un servicio recurrente de mantenimiento de segunda residencia, con visitas programadas y reporte después de cada revisión.
El cierre empieza una semana antes, no al salir por la puerta
El último día de vacaciones suele estar lleno de maletas, limpieza y prisas. Si dejas toda la revisión para ese momento, es fácil olvidar un grifo abierto, un alimento en el congelador o una persiana dañada. Prepara el cierre con antelación: anota incidencias durante la estancia, comprueba qué proveedores deben entrar y reserva tiempo para una última vuelta por la vivienda sin interrupciones.
Guarda en una lista los datos que una persona de confianza necesitaría si surge un problema mientras estás fuera: contacto principal y alternativo, póliza de seguro, comunidad, ubicación de llaves de paso y cuadro eléctrico. Esa lista no debería incluir códigos de alarma en un archivo compartido de forma indiscriminada. Decide también quién puede autorizar una intervención y cómo se documentará el gasto.
Agua y electricidad: decide qué queda activo y por qué
No existe una orden universal de cerrar todas las llaves y bajar todos los interruptores. Si una instalación alimenta un sistema de seguridad, un sensor o un equipo de control ambiental, apagarla puede dejar la casa sin supervisión. En cambio, una tubería con antecedentes de fuga requiere especial atención. Revisa el manual de los equipos y consulta a un profesional cuando la configuración no esté clara.
Haz una comprobación visual de grifos, cisternas, termo, electrodomésticos y desagües accesibles. Fotografía cualquier goteo o mancha antes de marcharte. Si detectas una fuga activa, no la dejes para la próxima temporada: corta el suministro cuando sea seguro y pide una valoración. La revisión visual no reemplaza la inspección de instalaciones que deba realizar un técnico habilitado.
Humedad, textiles y aire en una vivienda de costa
Una casa cerrada durante meses necesita una estrategia de ventilación y observación, no un aparato comprado a última hora. Retira toallas húmedas, seca bien lavadora y lavavajillas, comprueba los filtros y deja espacio para que el aire circule detrás de muebles situados junto a paredes frías. Si alguna estancia ha tenido moho, registra dónde apareció y cuándo; esa información ayuda a distinguir una recurrencia de un episodio aislado.
Un deshumidificador puede formar parte del plan si está bien dimensionado y tiene una solución segura para el agua recogida, pero debe poder supervisarse. Los recipientes pasivos necesitan reposición y los equipos eléctricos pueden detenerse, llenarse o fallar. Decide quién revisará su funcionamiento y qué hará si aparece condensación en ventanas o manchas tras un temporal.
Exterior y accesos: daños pequeños que se vuelven grandes
Antes de cerrar, revisa el funcionamiento de persianas, puertas, cerraduras y mandos. En terrazas y patios, observa los sumideros accesibles y retira hojas u objetos que puedan bloquearlos sin asumir riesgos. Si una cubierta, canalón o fachada requiere trabajo en altura, no improvises: documenta el problema y solicita al profesional adecuado.
Comprueba que la puerta cierra como debe y que existe una copia de llave identificada de forma segura. Si otra persona tendrá acceso, acuerda cómo se registra cada entrada y salida. No basta con dejar una llave bajo una maceta o repartir copias sin control: eso complica la respuesta ante una incidencia y la trazabilidad posterior.
La última vuelta: un registro que sirva al volver
Recorre cada estancia en el mismo orden y anota el estado de ventanas, baños, cocina, equipos y exteriores. Las fotos deben mostrar puntos de control, no pertenencias personales sin relación con el mantenimiento. Incluye fecha y una nota de lo que quedó pendiente: una persiana que necesita ajuste, una junta que conviene observar o una visita de limpieza que debe programarse antes de la próxima llegada.
Ese registro permite comparar el estado al reabrir. Si alguien visita la casa durante tu ausencia, sabrá qué cambió desde el cierre y podrá comunicarlo con precisión. Una frase como «todo bien» no ofrece el mismo valor que una lista breve de comprobaciones realizadas y una fotografía de la incidencia cuando existe.
Cómo organizar las visitas mientras no estás
La frecuencia depende del tipo de vivienda, sus antecedentes y el tiempo que permanecerá cerrada. No conviene prometer una pauta idéntica para un apartamento interior y una casa con jardín, terraza y varias instalaciones. Define qué se observará en cada visita, cuándo se enviará el reporte y qué señales obligan a adelantar la siguiente revisión.
Si hay un temporal, una alerta de la comunidad o una incidencia previa, puede tener sentido una visita adicional. Su alcance y coste deben quedar claros antes. Para propietarios que viven fuera, el objetivo no es recibir más mensajes, sino disponer de información suficiente para decidir a distancia sin convertirse en coordinadores de cada gremio.
Preguntas frecuentes sobre el cierre de temporada
¿Debo vaciar por completo la vivienda?
No. Retira alimentos perecederos, textiles húmedos y objetos que puedan deteriorarse; el resto depende del uso y de las condiciones de la casa. Prioriza la limpieza, la ventilación y la seguridad de las instalaciones antes que dejar estancias vacías sin necesidad.
¿Una foto del cierre sustituye las visitas posteriores?
No. La foto documenta el punto de partida. Una visita posterior permite detectar cambios, confirmar que los sistemas previstos siguen funcionando y actuar si aparece una incidencia. Ambas cosas se complementan.
¿Qué hago si encuentro humedad antes de marcharme?
Documenta la zona y comprueba si hay una causa evidente sin exponerte a instalaciones inseguras. No tapes la mancha con pintura ni supongas que basta un deshumidificador. Si el origen no está claro, solicita un diagnóstico apropiado y acuerda quién hará seguimiento mientras no estás.
¿Cuándo conviene preparar la reapertura?
Con margen suficiente para revisar suministros, ventilar, limpiar y resolver cualquier incidencia detectada. La antelación depende de los trabajos necesarios y de la disponibilidad de proveedores; fijar una fecha antes de viajar reduce sorpresas a la llegada.
Checklist rápida de cierre de temporada
- Agua y electricidad revisadas.
- Nevera, basura y textiles controlados.
- Ventilación y humedad previstas.
- Persianas, ventanas y toldos cerrados.
- Terraza, jardín o exterior sin riesgos visibles.
- Llaves y accesos registrados.
- Proveedores y límites de autorización definidos.
- Fotos finales guardadas.
- Próxima visita programada.
¿Quieres cerrar tu casa con reporte y fotos?
En Prado Home Management cuidamos segundas residencias en Sanxenxo con visitas documentadas, custodia de llaves, coordinación de proveedores y preparación pre-arrival. Si quieres dejar tu casa cerrada con criterio, solicita un diagnóstico gratuito y te diremos qué necesita tu vivienda.

